Los mercados de abastos han sido, durante siglos, una figura importante en el sector del comercio. Eran recintos amplios y, por lo general, cubiertos, donde los comerciantes se reunían para poner sus productos a la venta. Pero, ¿de dónde surgen estos mercados?
Origen y evolución
Desde la Prehistoria, el hombre ha sentido la necesidad de intercambiar productos y realizar trueques. Fue así como nació el comercio. A medida que los pueblos y las tribus fueron evolucionando, también lo hizo el concepto de comercio. Cuanto más crecían y se asentaban los pueblos en distintos territorios, más se expandía el mercado, llegando a ser una actividad de suma importancia para el progreso de la humanidad.
Con el tiempo, surgió también la necesidad de distribuir los productos a otras regiones, es decir, que, aunque en determinada región no se fabricase un producto, los ciudadanos tuvieran acceso a ellos. ¿Cómo se podía conseguir esto?
Se ideó así la creación de los mercados municipales, en los que se mezclaba la costumbre medieval de comerciar en la plaza principal del pueblo, con la necesidad, más actual, de establecer ciertas medidas sanitarias que controlasen y promoviesen la calidad y conservación de los productos.

El comercio de exportación
Por lo general, estos mercados tenían lugar sólo determinados días de la semana, y con un horario muy concreto, pues solían ser comerciantes itinerantes los que se reunían en ellos y ponían a la venta todo tipo de producto, no sólo comida.
Tipologías de los mercados:
- Un núcleo central interior
La relación entre este núcleo interior y el exterior se da a través de calles ortogonales, en las que también hay puestos de venta.
- Retícula
Es la más utilizada, y se basa en el cruce de ejes principales.
- Longitudinal
La estructura queda a la vista, dándose directamente la relación entre el interior y el exterior.
Los mercados en la actualidad
Aunque la mayoría de los mercados de abastos han conservado la estructura y arquitectura original, muchos de ellos ya no ofrecen sus servicios al público. Son meras paradas turísticas, pero sus puestos de venta están vacíos.
El Mercado de Abastos de Lucena, por el contrario, cuenta aún hoy con un amplio un número de puestos de venta ocupados, y con productos frescos que nada tienen que envidiar a los de las grandes superficies.
